Yolanda Padial - El sol está que arde

"Casitas _____________________"
Colección: Soles de mi tierra
Una vez más, Yolanda nos deleita con su noción singular de ver el mundo que le rodea. En esta ocasión nos transporta al terruño de su infancia, a los campos de nuestra isla, Puerto Rico, cual si fuésemos viajeros en un mundo acentuadamente tropical. 
Poniendo su atención en cosas casi irrelevantes al menester cotidiano de esos lugares, sutilmente somos llevados de la mano por un mundo cuasi real, entre matices, texturas, colores y relieves. Los brillos, las luces y reflejos, preñan su obra si temor a expresar su dirección. Se cuece un rocío hirviendo de alegría en sus cuadro atestando casas multicolores esparcidas por el litoral. Es tangible en su obra escenas que parecen hablar y revelarnos alguna anécdota de su vida. 
Indudablemente la artista nos pasea a gusto entre sus entrañables recuerdos. Soles multicolores juegan rozando los cielos, rajando las nubes, quemando montes y todo aquello que tocan los rayos de la luz a su paso. Como haciendo hincapié en su esplendor y en la forma en que se expresa y se manifiesta en el trópico, parece gritarnos "estoy aquí, omnipresente".
Con cada sombra en las ventanas y las puertas, nos muestra otra estrofa del poema. En cualquier rendija se cuela el dorado, mostrando su presencia infinita... y la poetisa del pincel añade trazos a su obra como otra sílaba más, en el lienzo finito de su poema pintado.
Su obra nos recuerda la audacia en el estilo y colorido de renombrados pintores como Guillo Pérez y Dionisio Blanco.
La artista, de origen puertorriqueño, hace juego del pincel, reclamando el espacio existente entre lo estático hasta lo animado. Su producción es tan reconfortante al ánimo, que puedes detenerte de forma interminable a escudriñar estas obras. Dentro de su aparente sencillez, estas obras nos regalan con el descubrimiento de un poema, un canto a la vida o tal vez nos encontremos con el reflejo de lo que encerramos dentro de nosotros mismos. 
Alberto Mendoza